Miguel Hernández

“… La cebolla es escarcha
cerrada y pobre:
escarcha de tus días
y de mis noches.
Hambre y cebolla:
hielo negro y escarcha
grande y redonda….”

(Poema musicalizado en la voz de Juan Manuel Serrat en duo con Alberto Cortez)

Miguel nació Miguel en Orihuela, Alicante, un pueblo pequeño del levante español, el 30 de octubre de 1910. Su infancia transcurre en la Sierra Oriolana donde cuida con esmero un hato de cabras de su familia, ordeñándolas y repartiendo su leche por el vecindario. Como pastor de cabras, Miguel inicia su amor por el campo, la luna, las estrellas, la lluvia. Asiste brevemente a una escuela anexa al Colegio de Santo Domingo donde logra estudiar y descollar por su capacidad intelectual. Pero a los 15 años debe abandonar la escuela y volver a cuidar las cabras.

Pero la literatura ha llegado a su corazón y aprovecha la amistad con Ramón Sijé – seudónimo de su compañero del alma José Marín – estudiante, en ese momento de derecho en la Universidad de Murcia, quien lo estimula a leer libros de Gabriel y Galán, Miró, Zorrilla, Rubén Darío.

Comienza a escribir versos, que Ramón corrige, alentando a seguir su actividad creadora.

“¡Todos!
los días se elevan hasta mi dignidad las ubres
a que desciendo para producir espumas
pompas transeúntes de la leche,
el agua baja y baja del pozo”.

Su capacidad de auto-educarse es única: presta libros de la biblioteca del Círculo de Bellas Artes, el canónigo de la catedral Don Luis Almarcha, le orienta en sus lecturas y le presta también libros. Conoce a los grandes autores del siglo de oro: Cervantes, Lope, Calderón, Góngora y Garcilaso, así como de los poetas nuevos Juan Ramón Jiménez y Antonio Machado.

A los 20 años comienza a publicar poemas en el semanario el pueblo de Orihuela y el diario El día de Alicante. A los 21 decide viajar a la capital, a hacerse una vida de escritor, pero no logra emplearse y sostenerse y debe regresar a Orihuela. Pero conoce el gusto de los nuevos poetas por Luis Góngora y Argote y esto le inspira a escribir su primer libro “Perito en Lunas”, que publica en su pueblo en 1933.

Conoce un día, al salir de su trabajo, a Josefina Manresa, el amor de su vida.

“Menos tu vientre
todo es confuso.
Menos tu vientre
todo es futuro,
fugaz, pasado
baldío, turbio”.
(Poema musicalizado en la voz de Juan Manuel Serrat)

Sus poemas “quien te ha visto y quien te ve” y “sombra de lo que eras”, son publicados en “Cruz y Raya”, una revista de avanzada y en la primavera de 1934, alentado por estas publicaciones, regresa a Madrid donde consigue empleo redactando historias de toreros. Sus cartas amorosas a Josefina abundan en esta época.

Conoce a los poetas de Madrid de ese entonces, uniéndose a la llamada “Generación del 27”: Alberti, Cernuda, Aleixandre, Salinas, Lorca. Conoce y entabla amistad con Pablo Neruda. Con ellos empieza a forjarse su vocación revolucionaria y su compromiso con las ideas republicanas. En diciembre de 1935 su amigo Ramón Sijé fallece en Orihuela causándole una pena que le rompe el alma y escribe para él su “Elegía”:

“Yo quiero ser llorando el hortelano
de la tierra que ocupas y estercolas,
compañero del alma, tan temprano.
Tanto dolor se agrupa en mi costado,
que por doler me duele hasta el aliento.”

En julio de 1936 estalla la guerra civil y se incorpora como voluntario al quinto regimiento. Pasa por diferentes frentes y en plena guerra, el 9 de marzo de 1937 viaja a Orihuela a casarse con Josefina. El luce su uniforme de campaña, ella un traje de luto por su padre, asesinado en Elda a pocos días de iniciarse la guerra civil. Celebran su luna de miel en Jaén pero al mes y medio ella debe volver al lado de su agonizante madre. El 7 de mayo, Miguel recibe la noticia que va a ser padre: “no sé cómo decirte la gran alegría que tengo con lo que me dices de que voy a ser padre y cuando lo he leído te hubiera llenado de besos de arriba abajo, mujer, compañera, tormento mío. Ya me parece que eres de cristal y que en cuanto te des un golpe, por pequeño que sea, te vas a romper, te vas a malograr, me voy a quedar sin ti…”

Miguel se enferma de una anemia cerebral aguda que le obliga a retirarse del frente de guerra para reponerse. Publica su libro “Viento del Pueblo” en 1937 y más tarde “El hombre acecha”. Su hijo Manuel Ramón nace y Miguel le escribe entrañables poemas de amor desde la guerra:

“Para el hijo será la paz que estoy forjando
y al fin en un océano de irremediables huesos
tu corazón y el mío naufragarán, quedando
una mujer y un hombre gastados por los besos”.

Su hijo muere. Sin embargo, dos meses y medio después del fallecimiento de Manuel Ramón, nace otro Manolillo: Manuel Miguel. En la primavera de 1939, el frente republicano se desmorona, Franco asume el poder y Miguel intenta cruzar la frontera de Huelva a Portugal y es detenido y encarcelado. Comienza su larga peregrinación por cárceles de toda España, Sevilla, Madrid, Ocaña, Alicante. Las cartas a Josefina se hacen más y más dolorosas… Josefina trata de sobrevivir a la pobreza y al abandono. Cuando Josefina envía a la cárcel de Torrijos de Madrid una foto del niño con siete meses, él escribe:

“no pasa un momento sin que lo mire y me ría…
Viendo esa risa tan hermosa…
Esa risa suya es mi mejor compañía aquí
y cuanto más la miro más encuentro que se parece a la tuya.
Y los ojos, y las cejas y la cara entera.
Este hijo nuestro,
por quien no debes perder el ánimo y la confianza en esta vida,
es más tuyo que mío. El otro era más mío…”

Un mes después, sorprende a Josefina con las “nanas de la cebolla”. A Miguel le había afectado la noticia recibida de que Josefina sólo comía pan y cebolla.

“En la cuna del hambre
mi niño estaba.
Con sangre de cebolla
se amamantaba.
Pero tu sangre,
escarcha de azúcar, cebolla y hambre”.

Alberto Cortez musicaliza este conmovedor poema y Joan Manuel Serrat lo lleva de país en país. En el catálogo hay varias versiones de este poema.

Manolillo muere en los brazos de Josefina a los diez meses de edad, víctima de una infección estomacal. Y el cuerpo de Miguel lo abandona; se le declara una tuberculosis pulmonar aguda que se extiende a ambos pulmones. Entre dolores, hemorragias agudas, incontenible tos, miguel se consume inexorablemente y el 28 de marzo de 1942 entra silencioso a la eternidad…a los treinta y un años de edad.

“Llegó con tres heridas, la de la vida, la de la muerte, la del amor…” De su paso por la vida quedó su obra literaria y una lápida, en el cementerio alicantino de Nuestra Señora del Remedio, que dice sencillamente: “Miguel Hernández, poeta”.

En el catálogo pueden escuchar una selección de poemas de Miguel Hernández musicalizados: “Andaluces de Jaen” por el Grupo Jarcha de España, “Llegó con tres heridas” en la versión de la norteamericana Joan Baez, “El Niño Yuntero” en la versión de Víctor Jara y “Sentado sobre los Muertos” en esta versión flamenca de Enrique Morente.

Biografía escrita por hugo cuevas-mohr